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EL DELIRIO DE RUFINO: INCAS, PARIACACAS Y GÜITILIGUNES

El libro pronto será publicado en su totalidad.
El libro pronto será publicado en su totalidad.

Corazón Espinoso:Yo, Corazón Espinoso, no soy guerrero ni Inca. Soy memoria. Soy el que escucha a la tierra cuando habla bajito. Todo lo que voy a contar me lo dijeron los cerros, los ríos y los huesos viejos que aún no se resignan al olvido.

Pachacútec había mandado a conquistar a los Guayacundos, en lo que hoy es Piura, Perú. Entre esos pueblos estaban los Huancabamba, territorio estratégico para avanzar hacia lo que hoy es el Ecuador. Tierra dura, gente dura, corazón firme.


Pachacútec:Hola, amigo Cóndor. Te voy a hacer una consulta urgente, urgente, urgente.

Cóndor:Sí, mi taita. ¿Para qué soy bueno? A sus órdenes.

Pachacútec:Vengo soñando que, en la tierra de los Guayacundos, en el Chinchaysuyo, hay pumas grandes, con los ojos abiertos incluso dormidos. No será fácil doblegarlos.

Cóndor:Ese sueño no miente, señor Inca. Es presagio de sangre, cansancio y honra disputada.


Corazón Espinoso:Así el Inca supo que la guerra no sería paseo. Los sueños también son mensajes cuando la tierra está inquieta.

Pachacútec:Vayan y hagan. Lleven consejeros. Enseñen a los pueblos y aprendan de ellos. No se olviden de los dioses. No maten, no mientan, no roben. Cuiden a las mujeres, a los niños y a los ancianos. Un imperio sin respeto se pudre desde adentro.


Túpac Yupanqui:Amigos y fieles chasquis, espías, soldados y generales: iremos al norte. Envío a Sol Radiante y a Relámpago. Que el camino los mida.

Relámpago:Habla, Chuquiaque bailarín. El Inca te perdonará la vida si dices todo lo que sabes de los Huancabamba.

Corazón Espinoso:Pero el Chuquiaque no tembló. Sonrió por dentro. Era espía. Y ya había sembrado la mentira.

Los incas, en Canchaque y Faique, enviaron quipus al Cusco. Los nudos decían: “Será fácil”.El Cusco respondió: “Ataquen, pero pidan rendición primero”.


Sol Radiante:Guerreros, atacaremos. Pero antes, una sola palabra de rendición.

Relámpago:Conquistar a los Huancabamba será como minga de maíz: dar y dar.

Corazón Espinoso:No conocían el maíz amargo de esta tierra.

Pariacaca:La guerra nos llama. Vengo en nombre de mi pueblo, del otro lado del río. Estamos con Güitiligún. Aquí nadie pelea solo.

Güitiligún:Doscientos mil combatientes esperan. Que vengan los incas. Aquí aprenderán a caer.


Pariacaca:¿Flojos? Si aquí comemos mote que da fuerza al hueso.

Corazón Espinoso:Pariacaca fue al frente con cincuenta mil: Jaguares, Gavilanes, Halcones.Güitiligún quedó atrás con cien mil, para sostener la vida y cargar a los heridos.Chirimoya llegó con Tunas, Pishcoles y Ollucos. Nadie sobró.

Chirimoya:Ñuqapa sutiyimi Chirimoya. Pelearemos hasta donde alcance el aliento.

Corazón Espinoso:Cuando Relámpago gritó “¡Atacar!”, los cerros escucharon. La sangre fue tanta que el cielo dudó en oscurecer. No quiso tomar partido.

El Dios Sol:¿Seré juez o testigo? Hoy la tierra decide sola.

Los incas no esperaban tanta ferocidad. Cada Huancabamba defendía no solo su vida, sino la memoria de sus abuelos.


Pariacaca:¡Victoria!¡Refuerzos ahora! ¡Que vengan las Tunas y los Pishcoles!

Güitiligún:Cincuenta mil más irán. Hoy nadie retrocede.

Corazón Espinoso:Relámpago perdió un ojo. Muchos perdieron hijos.Y cuando el cansancio pesó más que el miedo, llegó la retirada.

Los Chasquis de guerra:¡Retirada, taita Relámpago!

Corazón Espinoso:El campo quedó en silencio. El silencio también mata.

Túpac Yupanqui:Que Huayna Cápac venga. Esto ya no es juego.

Huayna tardó. El Inca se enfureció.

Túpac Yupanqui:¡Iré yo mismo!

Relámpago y Sol Radiante: Señor Inca, no se rendirán. Los Huancabamba son unidos. Pariacaca y Güitiligún nos han derrotado. Pedimos perdón.

Túpac Yupanqui:Acepto sus disculpas. Reconocer el error también es fuerza.Recuerden siempre mi ley, la que sostiene al pueblo y al imperio:
— Ama Sua (no robes, porque quien roba rompe la confianza del ayllu y debilita a la comunidad).— Ama Llulla (no mientas, porque la mentira pudre la palabra y apaga el honor).— Ama Quella (no seas haragán, porque el trabajo mantiene viva a la familia y al pueblo).
No son castigos, son caminos para vivir como gente justa.Vayan y enseñen estas leyes donde pisen.

Güitiligún:Dile a tu señor que aquí lo esperamos.

Corazón Espinoso:Pariacaca y Güitiligún sabían que no ganarían.Pero también sabían algo más peligroso: rendirse era morir dos veces.

Pariacaca:Hermanos, este es el último esfuerzo.Morir con dignidad también es victoria.

Se pidió alto a la batalla. Se bebió guayusa. Se lloró en silencio.

Güitiligún:Llamen a los dioses. Ya no pedimos guerra.

Pariacaca:Dioses, si hemos de caer, que no sea en burla.Conviértannos en cerros, ríos y aves.Que nadie nos capture.Que nadie nos borre.

Dios Sol:Pidan.

Pariacaca:Quiero ser Apu. Mirar las lluvias y vigilar a los míos.

Güitiligún:Que la Luna me recuerde cuando ya no quede nadie.

Diosa Luna:Así será. Dos cerros, frente a frente. Nadie será olvidado.

Corazón Espinoso:Un arcoíris los cubrió. La neblina se cerró.Y cuando se abrió, ya no había hombres:había cerros.

Los incas ganaron después, sí.Pero nunca pudieron mover esos cerros.

El Tuco:Tucucumpas… despierten.El olvido también es enemigo. Si olvidan, vuelven a perder la guerra.

El Chuquiaque:Hasta luego, papacitos.Luna, alójame esta noche.

Corazón Espinoso:Y yo sigo aquí, contando.Porque mientras alguien escuche,Pariacaca y Güitiligúnsiguen de pie.

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