Carta abierta a Guillermo Lasso, presidente electo del Ecuador


El día de ayer fue electo Presidente del Ecuador después de más de 10 años de campaña sostenida por un proyecto que a muchos nos resulta sobre manera conocido. Lo ha logrado en medio de una débil institucionalidad, con un Consejo nacional electoral enteramente cuestionado, dejando atrás a quien probablemente debió estar en segunda vuelta, con todos los grandes medios de comunicación a su favor, y, finalmente, contratando al mayor vendedor de humo de América Latina con el fin de promover una campaña de desprestigio que lo coloque en el poder aún a costa de la ética. Pero así es la política y la democracia representativa, que nos condena, en esta ocasión, a cuatro años más de lo mismo.


No me culpe por el pesimismo con el que me dirijo a usted, pero en estos últimos años hemos sido testigos de lo que la derecha en el poder puede hacerle a un país. Además, nada bueno podríamos esperar cuando en su plan de gobierno aparecen cuestiones relacionadas con la flexibilización laboral, con la presencia del sector privado en los diferentes estamentos del Estado entre los que se incluye la salud o la seguridad social, con la eliminación de impuestos para favorecer a sus amigos empresarios, con la reducción del gasto público y la remoción de lo que usted llama “burocracia improductiva” sosteniendo así los despidos masivos, con la eliminación del impuesto a la salida de divisas lo cual debilita la dolarización, o con medidas por entero demagógicas, como la eliminación de la Senescyt y el libre ingreso a la Universidad.


Son pocas las líneas de su plan orientadas a fortalecer el bienestar colectivo y la justicia social, y sé que, con usted en el poder, se inaugura una nueva etapa plutocrática en el Ecuador. Sin embargo, y pese a mi desconfianza, espero equivocarme, y que al final de su periodo presidencial nos haya dado muestras de que realmente quería emprender el mayor proyecto de su vida, en lugar de satisfacer un capricho personal comprado con varios millones de dólares. Sepa que, junto a mí, millones de ciudadanos estaremos pendientes para que sus políticas no nos endosen la miseria que exigen las multilaterales como pago por profundizar el neoliberalismo, como si fuera un favor que nos hacen.


Por supuesto, la crítica que ayuda es la que propone, así que le comparto tres puntos que pueden ayudarlo a ejercer un mejor gobierno que el de su predecesor a partir del 24 de mayo de este año:


Primero, favorezca el diálogo con distintos sectores que no piensan igual que usted. No aquel diálogo que consiste en una reunión de amigos para hacer creer a la ciudadanía que existe consenso general. Me refiero a un diálogo serio, franco, y propositivo, en el que la mayoría de intereses estén representados, y que le permita tomar decisiones orientadas al bien común. Olvide, por un momento, que el Ecuador son sus amigos. Gobierne para todos e intente reducir la polarización.


Segundo, construya un gobierno de manos limpias. Sé que es difícil, pero ayuda si se aleja de quienes han gobernado estos últimos años con Moreno y que solo han dado muestras de ineptitud y corrupción, y de quienes, siendo corruptos le han brindado su apoyo, como todos aquellos que se saltaron la fila de las vacunas o que han sido los principales protagonistas del reparto de hospitales y puestos en Instituciones del Estado.


Tercero, no se convierta en un cómplice. Ha intentado por todos los medios desmarcarse del gobierno con el que muchos piensan usted cogobernó, así que ahora tiene la mejor oportunidad de demostrarlo. No se trata de venganza, sino de coherencia. Existe un informe de la comisión de la verdad creada por la Defensoría del Pueblo que expresamente manifiesta que en octubre de 2019 hubo delitos de lesa humanidad en el actual gobierno. No deje que esto quede en la impunidad, tenga un poco de empatía por las víctimas de ese fatídico momento, y no replique las prácticas represivas que en algún momento aplaudió.


Para finalizar, quisiera pedirle que no nos siga conduciendo al abismo neoliberal, aunque sé que eso ya sería mucho pedir. Pero, al menos, busque los mecanismos para reducir la pobreza y crear oportunidades, como rezaba su slogan de campaña. Así que mucha suerte en el gobierno, y que cada paso que dé lo haga pensando en el bien de una nación que puso la confianza en usted. Si es así, estaremos prestos a agradecerle, si no aquí estaremos como piedra en su zapato y bien organizados.



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