Borges y la sociedad de vigilancia

Actualizado: 5 de oct de 2018



La obra de Jorge Luis Borges ha sido objeto de múltiples interpretaciones en la literatura, y las ciencias sociales. Umberto Eco y otros autores sugirieron que Borges predijo el internet por lo dicho en algunos cuentos como Biblioteca de Babel, donde se habla de una biblioteca infinita. Si bien una interpretación como esta es válida, no debemos olvidar que cuando Borges escribió la obra el lenguaje informático aún era rudimentario.

Utilizar metáforas literarias para entender fenómenos sociales puede ser útil, siempre y cuándo tengamos en cuenta el contexto en que se escribió la obra. Por ello en este texto tomaré el cuento el Aleph para hablar sobre un vaticinio más plausible que Borges hizo sobre el futuro: una sociedad de vigilancia.

El Aleph fue escrito en 1949 en una colección de cuentos del mismo nombre. La historia habla sobre un escritor (Borges) obsesionado con Beatriz, amante fallecida hace varios años. El protagonista visita cada año a la familia de la difunta donde se relaciona con el primo Carlos Danieri, arrogante poeta que es detestado por Borges. Sin embargo, Danieri le rebela su más preciado secreto: un Aleph en el sótano de su casa. El Aleph es un punto desde el cual puede verse todo el universo en el mismo instante. Con desconfianza, Borges decide comprobar si existe tal portento, acudiendo a la casa del poeta para cerciorarse. Finalmente, el protagonista constata que el Aleph existe y observa una plétora de imágenes, aunque presta atención a una: las cartas obscenas que Beatriz escribió a Danieri. Al culminar su experiencia, un dolido Borges se miente a si mismo y niega la existencia del Aleph.

En el Aleph podemos identificar uno de los leitmotiv de la obra de Borges: el conocimiento absoluto. Esta preocupación aparece en otros trabajos como “Funes el memorioso” o en el poema “del rigor de la ciencia”. Pero en el caso del Aleph, la posibilidad de conocimiento se traduce en observar todo simultáneamente, es decir, en vigilarlo.

¿Pero es legítimo hacer referencia a una sociedad de vigilancia a partir de esta obra? Para responder recurriré a cuatro argumentos, dos relacionados al texto y dos históricos. Mi primer argumento utiliza el fragmento de la obra donde imagina al hombre moderno en una “torre albarrana”, pues está rodeado de artefactos como teléfonos, cinematógrafos, telégrafos, etc. Esto haría que viajar sea inútil puesto que, parafraseando el proverbio, Mahoma no tiene necesidad de ir a la montaña porque ésta irá a él. La metáfora de la torre no solo hace referencia a la transformación del espacio, la relativización de las distancias y de un individuo virtual frente al real, sino también que nos habla sobre un espacio físico y/o virtual desde donde se vigila gracias a los adelantos tecnológicos.

Mi segundo argumento se basa en el fragmento que hace referencia a lo observado en el Aleph. Pese a tener la posibilidad de observar la existencia en su totalidad, Borges se concentra en las cartas de Beatriz, por lo cual la función que se da al Aleph es la vigilancia selectiva hacia el cuerpo individual, perturbando incluso la esfera privada que se amalgama a la vida pública.

El primer argumento histórico es el inicio de la Guerra Fría que significó que las dos grandes potencias necesitaron vigilar al enemigo exterior, pero también combatir la disidencia interna. De esta manera, tanto Estados capitalistas como socialistas asumieron un rol policial con sus poblaciones, desarrollando instituciones y tecnología especializada en vigilancia.

El segundo hecho histórico es el peronismo en la Argentina. Borges fue un firme crítico de Perón, lo cual le trajo desventuras como su retiro del cargo de bibliotecario y designación como “inspector de mercados de aves de corral” o que recibiera constantes amenazas de muerte por teléfono. Como vemos, el Estado peronista hostigó a Borges por lo cual la vigilancia fue vivida en carne propia por el autor.

De esta manera, podemos ver que este cuento hace referencia a una sociedad de vigilancia, donde el Estado moderno se vale del desarrollo tecnológico para intensificar su vigilancia sobre el individuo, forzando que laa vida privada se haga pública. El conocimiento es central en este acto de vigilar, haciéndolo imperceptible e incluso interiorizado por individuo como demanda al Estado, evocándose así abstracciones como seguridad, orden, justicia etc, para justificarlo. Foucault con su concepto de biopolítica o Lyon y su referencia a una sociedad vigilada electrónicamente, son algunas denuncias de este nuevo orden mundial que en nuestros días se expresa en una creciente vigilancia de la vida privada, a través de artefactos tecnológicos que cobran mayor relevancia en la vida social, como es el caso de internet.

El conocimiento es poder decía el filósofo Francis Bacon. La creciente vigilancia del individuo pasa por conocerlo a profundidad, es decir, de ejercer cada vez mayor poder sobre él.

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