¡Quédate en casa!: un contraste necesario

Guayas, una provincia del Ecuador, reporta en la actualidad más casos que la mayoría de los países de la región latinoamericana. Se trata del 73% de todos los casos del país. En redes, ciudadanos de todo el territorio manifiestan su descontento y preocupación dado que muchos han hecho caso omiso de las medidas adoptadas. Muchas veces, estas suelen caer en muestras de un histórico regionalismo que no se detiene a realizar análisis más profundos, y que convierten la consigna ¡Quédate en casa!, en un signo de aparente superioridad ética.

Un relato desde la ciudad de Guayaquil, y otro desde Bolivia, dan cuenta de esta realidad, y nos invitan a cuestionarnos respecto de las realidades propias y ajenas de un encierro involuntario:


¿Por qué estás acá y no en casa?


Hoy por razones de sobrevivencia salí a la compra de víveres. Fui a una despensa grande -a la cual no le haré publicidad por obvias razones- y luego me dirigí al mercado. Muchos saben que vivo en Guayaquil desde hace doce años y esta ciudad ha sido grata conmigo, habito en el sur de la ciudad y me dirigí a la feria donde todos estuvieron haciendo fila para poder ingresar, la mayoría con mascarillas y guantes... Pedí la ayuda de un niño (Miguelito) que estaba con una carretilla grande, le pregunté ¿por qué estás acá y no en casa?, y me dijo que le estaba ayudando a su papá a llevar las compras a los clientes del mercado porque debe trabajar, "los que dicen quédate en casa es porque son ricos y tienen todo..."

Le pregunte si la carretilla era de él y me dijo que no, que las alquilaban y que pagaban un dólar diario por cada una de ellas; y con lo que ganan entre papá y él pueden llevar comida para el día, para sus hermanos y su mamá. Todo el día desde las cinco de la mañana que estuve haciendo compras vi gente muy humilde con sus mascarillas y guantes buscando pescado, comprando lo que necesitan para vender en las tiendas... Realmente es muy difícil comprender a los demás sin entrar en su mundo y contexto. A veces el ignorante soy yo cuando no comprendo la realidad de mis conciudadanos... Un abrazo y por supuesto quedemos en casa los que podemos y somos afortunados y acompañemos convirtiéndonos en mejores seres humanos en estos días. Esto es como un retiro, como un momento de crecimiento personal.


Víctor Iza

Guayaquil, Ecuador


Bolivia no es ajeno al mal que el mundo padece


11 de marzo inicia para Bolivia una faceta de ser con los otros. Las jornadas dejaron de ser normales, las noticias indignantes por dos casos en lugares extremos del país Oruro (occidente del país) y Santa Cruz el oriente del país … ¡qué ironía! en ambos casos personas que vivían en el extranjero, Italia, pasaron todos los controles de aeropuerto con mucha normalidad sin ninguna anomalía o sospecha de malestar, por lo que ambas fueron bienvenidas a su país por sus familiares… ese fue el gran inicio. Pasados 12 días de su estadía los síntomas se revelan y el país se alarma. De inmediato se convierten en mujeres que se deben enfrentar a su propia gente por que las rechazan y no las dejan ingresar a los hospitales.

El 12 de marzo se da orden desde el gobierno de cancelar las clases hasta el 31 de marzo, todo fue repentino, nadie estaba preparado, sin embargo, todos deben acatar y tanto niños como universitarios deben quedarse en casa. Enseguida tras una jornada se dan a conocer el protocolo que se debía seguir y colocan un horario para todos los trabajadores de 8:00 am a 4:00pm. Esto no es suficiente y nuevamente se da una orden donde se pide de 8:00am a 13:00 pm y los controles se dan con más rigurosidad. A partir del día 17 de marzo queda terminantemente prohibido circular desde las 4:00pm hasta las 5:00am. Los centros de reuniones deben ser cerrados sin atención, es decir: cines, bares, centros comerciales, etc. que aglomeren gente, y asegurar un poco más. Las fronteras se cerraron y solo pueden ingresar bolivianos pero con aislamiento, créanme hasta ahí pareciera maravilloso; sin embargo como en todo, la política, la economía arruina fatídicamente ciertas ordenes que para unos están vistas de modo crítico y para otros son incomprensibles. Hay quienes dicen no creer en la pandemia y que se trata de una estrategia política para asustar a la población, por ende se reúsan a acatar las ordenes de replegarse en sus casas.


La presidenta anuncia que los niños que asisten a escuelas primarias del Estado recibirán 500 bs. (71 $), esto con la intención de compensar el desayuno escolar que a diario reciben. Por muchos no es bien visto, por otros es un alivio, en fin; toda causa polémica y para coadyuvar un poco más la economía, se solicita desde el gobierno a todos los bancos que las deudas se extiendan dando mayor plazo a las personas con préstamos, además de eso se pide que los servicios básicos no sean cortados aún si las personas deben pues todos estamos pasando serios problemas económicos. Parece una novela hasta aquí, pero todo tiene su lado oscuro y es la negligencia de la misma gente. En muchos casos la responsabilidad queda de lado y hoy hemos llegado a 32 casos confirmados, todo por no obedecer; ahora no sé si sentirme bien pero en Bolivia somos 9 departamentos y en cuatro de ellos la pandemia está presente (La Paz, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz). Y claro, no podemos cerrar los ojos ante la realidad de equipamiento en salud la cual es deficiente y no tiene el equipo requerido para combatir: el único modo es obedecer y quedarse en casa.


Soy consiente que no somos un país preparado para enfrentar dicha pandemia (hemos llegado al punto arrestar a la gente que no obedece), pero las ayudas se van dando poco a poco, aunque siguen siendo insuficientes pues antes hubo problemas climatológicos que causaron desastres. Imaginen el país esta en una situación compleja, su economía sufre… deficiencia en todo sentido.


Claudia Apaza

Cochabamba, Bolivia



Sobre la propuesta:


Quisiera recopilar relatos de diversos países, de gente que nos cuente “¿Cómo se vive en tiempos del Coronavirus?”. Se trata de relatos cortos (alrededor de 500 palabras) que nos digan cómo está su ciudad o país y qué hacen ustedes en medio de esta crisis.

I would like to compile stories from various countries, from people who tell us "How do people live in the times of the Coronavirus?". These are short stories (about 500 words) that tell us how your city or country is doing and what you are doing in the midst of this crisis.


Je voudrais compiler des récits de différents pays, de gens qui nous disent « Comment vit-on à l’époque du coronavirus ? » Il s’agit d’histoires courtes (environ 500 mots) qui nous disent comment est votre ville ou votre pays et ce que vous faites au milieu de cette crise.


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