Los Transgénicos y el Hambre ¿Qué mismo?

Actualizado: 5 de oct de 2018


“De la misma forma que un cuchillo no es ni bueno ni malo sin una intención detrás en su uso, la ciencia tampoco es ni buena ni mala sin una intencionalidad detrás.”

Esther Samper

Para Gaby Rivadeneira

I.

Tomando genes de meduzas y luciérnagas científicos de la Universidad de Hertfordshire en el Reino Unido ofrecen crear árboles de navidad luminiscentes. En Cayo Hueso, Estados Unidos, se quiere, con el pretexto de erradicar el dengue, exterminar a todos los mosquitos soltando una camada de mosquitos transgénicos machos con un defecto congénito, una programación genética para que sus crías mueran antes de reproducirse y, así de fácil, desaparecer una especie para proteger el negocio del turismo. Otros científicos, esta vez japoneses hablan de hacer mosquitos que nos inoculen al picarnos la vacuna contra la malaria u otras similares.

La insulina que actualmente consumen los diabéticos de todo el mundo está hecha en base a las omnipresentes Escherichia coli, unas E. Coli transgénicas. Modificando la misma bacteria, científicos ingleses han logrado generar una clase de Biocombustible muy parecida al diesel común.

Unos gatitos que brillan en la oscuridad son teóricamente inmunes al Virus de Inmunodeficiencia Felino, el VIF, simil del VIH/sida de los humanos. Esto gracias a que se insertó un gen de macaco, productor de una proteína antiviral en los óvulos no fertilizados de los felinos, así cómo, una proteína luminiscente extraída, también, de las medusas para dar seguimiento a la transferencia de genes. De hecho, las vacunas contra el virus del Papiloma Humano, la Hepatitis B, además de la hormona de crecimiento humana, interferón, eritropoyetina, factores de coagulación, anticoagulantes, anticuerpos monoclonales y otras son de origen transgénico.

De igual manera, se sabe que científicos chinos introdujeron los genes humanos en los organismos de 300 vacas y obtuvieron una leche con las mismas propiedades que las de la leche materna. El cuajo que volvería cualquier leche un queso puede ser originado en el estomago de algún ser vivo o como la gran mayoría actualmente puede tener origen transgénico.

II.

En un clima de confusión global, los transgénicos se perciben, sin distinciones, como entes dañinos y malignos que vienen a perjudicar el mundo. Nuestra Constitución prohíbe explícitamente las plantaciones y las semillas transgénicas, así mismo, implícitamente se prohíbe su presencia en nuestra alimentación.

El Artículo 401 de la Constitución dice:

"Se declara al Ecuador libre de cultivos y semillas transgénicas. Excepcionalmente, y sólo en caso de interés nacional debidamente fundamentado por la Presidencia de la República y aprobado por la Asamblea Nacional, se podrán introducir semillas y cultivos genéticamente modificados. El Estado regulará bajo estrictas normas de bioseguridad, el uso y el desarrollo de la biotecnología moderna y sus productos, así como su experimentación, uso y comercialización. Se prohíbe la aplicación de biotecnologías riesgosas o experimentales".

Aún y muy a pesar de esto, los transgénicos son parte de nuestra vida diaria. Según un estudio publicado en 2008 por el Ministerio del Ambiente, al menos 70 productos alimenticios contienen aditivos de origen transgénico: aceites, mayonesas, chocolates, pan, confites, lácteos, atún, sodas, carnes, embutidos, maíz, soya, arroz. Además, los transgénicos, como habíamos ya dicho, están presentes en medicamentos para controlar la diabetes, en muchas vacunas, proteínas y medicamentos de uso humano y, sobre todo, en los alimentos que consumen los pollos y vacas que después consumimos.

Tal como sucede aquí, en todo el mundo, esta clases de alimentos han estado siempre en la polémica. Aún así, su expansión en el mundo no es, para nada, pequeña. Datos del ISAAA (Servicio para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas), aseguran que, en 2011, había 160 millones de hectáreas sembradas con OGM (Organismos Genéticamente Modificados). Además, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura), el 92% de la oferta mundial de soya es transgénica, lo mismo que el 79% de maíz. Solo en Brasil, por ejemplo, se cultivan más de 30 millones de hectáreas, un área equivalente a todo el territorio de Italia. De igual manera se afirma que en ese país casi el 90 % de la soja, el 85 % del maíz y entre el 30 y el 40 % del algodón son transgénicos.

Se calcula que en el mundo en 2012, 15,6 millones de productores, la mayoría pequeños, plantaron 160 millones de hectáreas de transgénicos, ésto según Wayne Parrot, profesor de genética vegetal de la Universidad de Georgia, en Estados Unidos. En 31 países esos cultivos son legales y en el doble existen de forma ilícita.

Este es el marco en que se ha instalado una necesaria discusión entre los ecuatorianos, contradicciones que finalmente revelan grandes tensiones estructurales, mismas que giran sobre cómo concebimos el futuro y nuestras relaciones de producción. La ingeniería genética aplicada a la alimentación, es decir al consumo humano de transgénicos, es rechazada por grandes grupos humanos en Ecuador y en el mundo, pero nadie se rasga las vestiduras, o ni siquiera toma posición en torno a sus aplicaciones en otras áreas.

III.

La discusión lamentable e intencionalmente se ha estacado en el artículo constitucional que ya había citado en el apartado anterior, evadiéndose así la poderosa posibilidad de debatir nuestro proyecto civilizatorio, el Sumak Kawsay con pretexto de ésta maniquea discusión.

Por un lado nuestro compañero Presidente Rafael Correa, quien, cabe recordar, ha sido recientemente reelecto con cifras fantásticas de aprobación, plantea su rechazo a la cerrazón de algunos frente al tema y propone reformar la Constitución en este sentido. Ésta toma de postura ha devenido en las clásicas cantaletas de fundamentalistas que generalmente no logran ver más allá, precisamente, de sus inmoviles fundamentos, y que se han acostumbrado a una agenda de boikot, esperando cualquier oportunidad para poner su grito en el cielo y alarmar a la comunidad sin reflexiones de por medio. En algunos sentidos, esta vez ellos tienen buena parte de la razón, pero tristemente no logran ver las aplicaciones positivas de la investigación con transgénicos y cercan la discusión al escándalo.

En este marco, propongo y sostengo que la discusión no debe estancarse en la reforma o no de la Constitución, Quiérase o no, los transgénicos ya están en nuestra vida diaria, y su comercialización así como su industrialización, y, por supuesto su investigación, son susceptibles de manipulación, como lo es cualquier otra cosa. Es decir, la capacidad positiva o negativa de los transgénicos depende totalmente de la intencionalidad que exista en su investigación y aplicación, antes que en una característica esencial del producto. Hay quienes afirman ciegamente que son lo peor y deben ser prohibidos, yo no dejo de mirar sus potencialidades en algunos campos, claro que no los permitiría, si pudiera de alguna manera impedirlo, como parte de nuestra alimentación y peor si tienen alguna relación con Monsanto.

Es así que, la biotecnología, como cualquier forma de conocimiento puede ser usada para bien de la humanidad o para bien de grupos particulares, según quien decida y controle sus aplicaciones. Si el mercado, como sucede actualmente, maneja su aplicación y expansión: es absolutamente lógica y justificable la advertencia que nos hacen quienes están movilizados en contra de estos productos. Ahora, me pregunto: ¿acaso el Sumak Kawsay es una conspicua entelequia? ¿hemos ya perdido totalmente la batalla contra el mercado?.

IV

Hoy en día 870 millones de personas pasan hambre en el mundo, esta cifra es superior a la población total de Estados Unidos y Canadá juntos, esto según un modesto cálculo del Programa Mundial de Alimentos; así igual, en unas cuantas décadas tendremos que alimentar aproximadamente a 2000 millones de bocas adicionales, que estarán en su gran mayoría en países pobres. La gran mayoría de personas con hambre (98%) vive en países en vías de desarrollo, en donde casi el 15% de la población está desnutrida. Las mujeres constituyen un poco más de la mitad de la población mundial, pero representan más del 60% de las personas con hambre en el mundo.

Se nos dice que la Revolución Verde: la combinación de semillas de alto rendimiento, irrigación, plaguicidas y fertilizantes que permitió duplicar la producción de grano en el mundo, aún así, hoy el hambre es el mayor riesgo a escala global: mata a más personas cada año que el SIDA y la tuberculosis juntos.

La FAO nos alerta: en los próximos 10 años, los precios de los alimentos aumentarán entre un 10% y un 40% debido a un incremento de la demanda, esto porque en los últimos 10 años, la producción de alimentos ha disminuido y en cambio el consumo, debido al aumento del nivel de vida en los países desarrollados, se ha incrementado.

También se advierte en el informe 'Perspectivas de la agricultura 2013-2022' de la FAO y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que en 40 años será necesario aumentar la producción mundial un 60% para satisfacer la creciente demanda de alimentos y biocombustibles. “El aumento de la productividad agrícola será fundamental para contener los precios de alimentos en un contexto de mayor escasez de recursos”.

Nos dicen que se necesitan transgénicos producir más alimento y así acabar con el hambre en el mundo. Eso es una gran mentira, aunque en algunos casos los transgénicos si puedan aumentar la producción. debemos estar claros que la solución para el hambre no es un problema de tecnología como quiere hacernos creer la maquina comunicacional del capitalismo y Monsanto con particular interés. De hecho, el mundo produce actualmente más alimento por persona que nunca antes en la historia de la humanidad.

Para no caer en ésta sencilla trampa, habría que pensar primero en cuántos alimentos se desechan, desperdician o botan, pensemos también en los banquetes que se dan sobre las mesas opíparamente servidas. Así, cerca de un tercio de los alimentos que se producen cada año en el mundo para el consumo humano -aproximadamente 1 300 millones de toneladas-, se pierden o desperdician, según advierte un estudio encargado a la misma FAO.

Para graficar esto correctamente, hago una cita textual de un brillante texto cubano de Eduardo Freyre y Mayling Chan que lleva por nombre: Cultivos Transgénicos ¿A qué riesgos nos exponemos?, mismo que me fue facilitado, para alimentar esa discusión, por Daniel Soria “el inmortal pelatopo” a quien agradezco públicamente por alimentar además mi reflexión en torno a los transgénicos:

“El mundo produce actualmente más alimento por habitante que nunca antes. Existe suficiente alimento para suministrar 2 kg por persona al día; 1,2 kg de granos y nueces; aproximadamente 0,5 kg de carne, leche y huevos y 0,5 kg de frutas y vegetales. Las verdaderas causas del hambre son la pobreza, la desigualdad y la falta de acceso. Demasiadas personas son muy pobres para comprar el alimento que está disponible (pero frecuentemente poco distribuido) o carecen de la tierra y recursos para cultivarlos ellos mismos.”

El control capitalista sobre los alimento funciona de una manera absolutamente perversa, pues la acumulación originaria del capital en las sociedades industriales, sucede precisamente al despojar a millones de campesinos de sus terrenos, privándoles, a través de la legalidad del Estado y sus instituciones, del valor de cambio a su tierra y a su producción. Atrocidad que no ha dejado de suceder como nos consta diariamente y sobre la cual habría que ampliarse en algún momento.

La producción de alimentos pasa entonces a ser una de las industrias capitalistas y ya no importa más alimentar a la sociedad sino generar riquezas. Las consecuencias: los millones de campesinos que han perdido sus tierras, tradiciones y comunidades, y lo más grave: han perdido su autosuficiencia alimentaria, emigran desesperadamente a las nuevas ciudades industriales donde rápidamente pasan a formar parte de las clases urbanas empobrecidas que compiten con trabajos mal pagados. El circulo está completo.

Entonces, si no tienes acceso a tierra para cultivar y tampoco tienes el dinero para comprar la comida, no importan las variaciones tecnológicas que se desarrollen, los pobres simplemente morirán de hambre. Se calcula que actualmente más de 500 millones de habitantes de zonas rurales del tercer mundo no poseen tierra, o por lo menos no la suficiente para autoabastecerse. Como producto de esto una de cada 8 personas en el mundo se irá a dormir con hambre esta noche de esos 6 estarán en el tercer mundo donde además uno de cada cuatro niños tiene bajo peso: la desnutrición contribuye con la muerte de 2,6 millones de niños menores de 5 años, un tercio del total global.

EPÍLOGO:

Si no se necesitan transgénicos para producir alimentos, pero se usan en toda clase de aplicaciones médicas y científicas; entonces ¿cómo nos relacionamos con los transgénicos? ¿cómo solucionamos los problemas de alimentación? ¿cómo deberían estar ordenadas nuestras prioridades?

1.Sobre el hambre. Es totalmente posible erradicarla, entendiendo a la miseria como la peor forma de violencia. Para ello debemos alejar al mercado capitalista de la producción, consumo y distribución de los alimentos, pues como he intentado demostrar a lo largo de este artículo, de nada sirve incrementar la producción, si la única forma de acceso al alimento para quienes no tienen acceso a la tierra sea comprarlos. Esto queda más allá del ámbito de los transgénicos y tiene que ver con las alternativas que seamos capaces de sostener frente a los paradigmas del desarrollo económico vigentes.

2.Sobre los transgénicos. Para poder tomar decisiones soberanas, debemos confiar en nuestra propia capacidad de conocer, interpretar y actuar sobre la realidad, para ello debemos ampliar inmediatamente nuestros conocimientos sobre biotecnología, para así poder decidir socialmente en qué tipo de aplicaciones permitimos la presencia de transgénicos y en cuáles no.

3.Entendiendo a la agricultura como una práctica fundamental para los pueblos debemos fomentar su práctica como un sistema integral que incluye las relaciones entre la tierra y el ser humano. Debemos además cuidar los suelos, el agua y el aire para garantizarnos nuestra supervivencia.

Concluimos que la investigación científica y su aplicación son beneficiosas solo si están controladas y dirigidas democráticamente bajo los principios del Socialismo del Sumak Kawsay en función de la comunidad humana y de la regeneración de los ciclos; osea distantes del mercado. Esta será la única posible garantía para que el conocimiento científico en general, y aquel que proviene de la biotecnología en particular, puedan ser usados para generar bienestar en nuestras sociedades.

Las prohibiciones, el miedo y sobre todo los fundamentalismos sólo llevan a la confusión y a la inacción que sostiene el status quo, en cambio la libre circulación de la información y el conocimiento nos llevarán a discusiones y, sobre todo, a decisiones profundas con respecto al modo de producción del modelo de desarrollo que queremos sostener. En este sentido, queda el trabajo de redistribuir la tierra ya no en torno a las necesidades del mercado, sino redistribuirla hacia fines colectivos y no hacia enriquecimientos privados. Nos queda además como obligación, más allá de los transgénicos, la responsabilidad de generar relaciones sociales de producción distintas a las que impone el capital en sus dinámicas.

Así mismo, y como si los dos retos civilizatorios que he ya planteado fueran poca cosa, nos queda la tarea de garantizar que el conocimiento generado en soñadas universidades como Ikiam y Yachay, mismas que se proyectan como uno de los pilares de nuestra transición hacia el Socialismo del Buen Vivir, jamás pueda ser privatizado o usado hacia intereses particulares. Garantizar que ese conocimiento de sirva de insumo para nuestro bienestar y el de la tierra.

Esto es solo parte de lo que nos queda por hacer a quienes estamos convencidos de que el mercado todavía no nos ha ganado la batalla, de que el Socialismo es posible precisamente porque queda tanto en nuestras manos por hacer. Los otros a seguir llorando.


Fuentes:

http://actualidad.rt.com/ciencias/view/80438-florida-mosca-oreja-preocupa-mosquitos-geneticamente-modificados-dengue

http://www.soitu.es/soitu/2009/03/03/salud/1236098657_242635.html

  • Bacterias que crean biocombustibles

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/04/130422_ciencia_bacteria_diesel_ig.shtml

  • Iluminación para el SIDA

http://www.ngenespanol.com/articulos/402335/iluminacion-sida/

  • Vacas transgénicas producen leche humana:

http://actualidad.rt.com/ciencias/view/25631-Vacas-transg%C3%A9nicas-producen-leche-humana

  • Transgénicos: el debate se enciende en Bruselas

http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/transgenicos-el-debate-se-enciende-en-bruselas-562246.html

  • Los transgénicos avanzan en Latinoamérica a pesar de sus detractores

http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/los-transgenicos-avanzan-en-latinoamerica-a-pesar-de-sus-detractores-562652.html

  • Ocde y FAO advierten que precios de alimentos seguirán altos en la próxima década

http://diario.latercera.com/2013/06/06/01/contenido/negocios/10-138535-9-ocde-y-fao-advierten-que-precios-de-alimentos-seguiran-altos-en-la-proxima.shtml

  • Los precios de los alimentos aumentarán hasta un 40%, ¿hambre total a la vista?

http://actualidad.rt.com/economia/view/96808-precios-alimentos-aumento-hambre

  • Reducir el desperdicio para alimentar al mundo

http://www.fao.org/news/story/es/item/74327/

  • Datos del hambre

http://es.wfp.org/hambre/datos-del-hambre

  • Cultivos Transgénicos ¿A qué riesgos nos exponemos?

http://www.verdeoliva.org/prensa/TRANSGENICO-FUNES-FREYRE/03_Freyre_y_Chan.pdf

  • 7 Mil Millones

http://www.ngenespanol.com/articulos/356649/7-mil-millones/

  • Por qué ni la biotecnología ni las nuevas tecnologías agrícolas pueden alimentar al Mundo.

http://free-news.org/monsan20.htm

  • Transgénicos: Hablemos claro

http://lalineadefuego.info/2013/03/07/transgenicos-hablemos-claro-carta-abierta-al-presidente-de-la-republica/

Agradecimientos:

  • Galo Daniel Soria

  • Gorki Burbano

  • Milton Calderón

#FelipeOgaz #Transgénicos #Socialismo

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